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Historia de la ciudad en transición, Node Domain

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Historia de la ciudad en transición, Node Domain

Mensaje por Node Domain el Jue 29 Ago - 17:01

Node Domain City    xx/xx/20xx

“La ciudad en transición. Un paso hacia un futuro más cómodo y seguro”


Aquel fue el primer titular que se anunció en todos los medios de comunicación por toda la ciudad de Node Domain, mientras el cielo estaba tan oscurecido como de costumbre y el majestuoso edificio Tecno-Roar se alzaba el más alto entre los rascacielos.

Hasta ese entonces, la metrópolis solo había sido una entre tantas que existían en el mundo, pero ese día fue el cambio que, al parecer de mucha de su gente, fue el punto culminante donde la ciudad se transformó. La famosa empresa de investigación llamada Tecno-Roar liderada por la mujer mas poderosa de Node Domain, Serena Ratree desarrolló lo que daría el paso hacia una vida mejor.

Pronto, en la última década, los coches a combustible, aunque quedasen algunos eléctricos, fueron poco a poco desapareciendo, sustituyéndose por trenes de alta velocidad que llegaban a todas partes y que eran mucho más veloces y cómodos que cualquier medio de transporte, causando que los vertederos y la chatarra comenzase a acumularse en las calles con los desperdicios de las máquinas, antes utilizadas día a día, que se habían quedado anticuadas, sobre todo a las afueras de la ciudad. Lo mismo pasó con los aparatos electrónicos “modernos” que fueron reemplazados por unos mucho más eficientes, grandes pantallas en casi cualquier esquina, hologramas, móviles de cualquier forma y tipo, y todo lo que se podía imaginar había acabado siendo informatizado. Era increíble como el futuro soñado se empezaba a plasmar y materializarse en las manos.

Pero todo formaba parte de la misma moneda, y si había una cara buena, sin lugar a dudas había también una mala.

La contaminación y la polución que se había acumulado por el uso abusivo de estos ya rudimentarios métodos de “modernización” afectaron a la vida en si de toda la población. En el cielo raramente se podía distinguir un azul, las zonas viejas de Node Domain estaban llenas de basura y chatarra, muchas veces llovía incluso ceniza o una muy leve lluvia ácida, se tuvieron que crear potentes filtros, no solo para el agua contaminada que debía de sustraerse, si no también para el aire. Desde ese momento, cada hogar tuvo un sistema de filtros que abastecía a toda la casa de un aire limpio y renovado, y así se convirtió en el mejor lugar donde cualquier ser humano podía estar. Las calles poco a poco se vaciaron, a cualquiera que se le viese por ellas seguramente sería para ir a trabajar (como mayor prioridad) o simplemente para volver a casa. No era nada raro ver a personas con mascarillas o máscaras de gas, aunque no fueran del todo necesario en realidad, y al mismo tiempo, cada vez se veía aún menos adultos.

La razón era bastante simple. Inmersos y entusiastas por este cambio, el objetivo común de la nueva sociedad fue el Futuro. Nada más que él; afianzarlo, acomodarlo, que fuese uno mucho mejor, más cómodo y seguro. Quizá fue esta voluntad, o simplemente que la tecnología y su brillante esplendor les fue lavando el cerebro poco a poco, pero el resultado fue que la educación de adultos futuros quedó en un segundo plano, y solo fueron atendidos, en su mayoría, las jóvenes promesas que tuvieran algo de conocimiento que aportar a este fin.

La sociedad estaba cambiando, era un hecho; sus valores, sus costumbres, su estética y sus métodos.

Los niños y adolescentes, a pesar de que muchos seguían acudiendo a clase con total normalidad, otros tantos decidieron dejarla y aprender en las calles, ver los vestigios de los recuerdos que los adultos dejaron. ¿Si se sentían desplazados? Todavía no sabían que era eso realmente, pero si que perdieron su identidad. No sabían que podrían hacer en ese “Futuro”, si estarían preparados, o si servirían de algo. En cierta forma tampoco les importaba. El “Presente” era donde vivían y eso sería para lo que vivirían.

Como si fuese un acuerdo ni siquiera hablado, la calle se acabó convirtiendo en su “territorio“, y grupos de chicos empezaron  a juntarse hasta convertirse en bandas juveniles. Cada una tenía su propia identidad, su  forma de ver las cosas. Algunas era simplemente por diversión, por simple moda, otras nacían como hermandad y como apoyo de los unos a los otros. Todos con mil y un motivos diferentes, pero todos necesitados de algo.

Así fue como, hace ya tres años y medio desde el presente, nacieron los BlueSkies.

Nicholas Trewin, un chico de diecisiete años nunca había conocido el cielo azul en su totalidad. Y puede que lo que más anhelase fuese aquello que había visto en la tele y libros más de las veces que pudiese contar. Lo único que le separaba de él era toda esa polución, todo producido por aquella ciudad deteriorada que se empeñaba en creer que cada vez era mejor, más limpia y segura y no era cierto.

El vandalismo juvenil había aumentado considerablemente, y el movimiento criminal en las afueras (a modo de “bajos fondos”) se había multiplicado. Pero a él parecía no importarle que tan difícil pareciese aquello, arreglar, o limpiar esa ciudad. Simplemente quería volver a ver el cielo, desde una ciudad mejor, sin adultos o niños en mundos diferentes, sin un futuro utópico y lejano.

Puede que fuese eso, puede que simplemente se viese animado por crear una banda con, al fin, un buen propósito, con sus dos inseparables amigos, Regina y Shane, pero lo hizo. Y el sueño se convirtió en proyecto, en uno grande, en el que acogían a cualquier chico que quisiera formar parte de ello. Se hicieron influyentes, reconocidos por los demás, e importantes.

Pero los sueños no siempre se cumplen, quizá porque debe ser así, o por mala suerte. Muchas veces el responsable acaba siendo la mezcla de todos los factores que podamos imaginar, y acaban resultando cosas inesperadas, impensables, o directamente trágicas.

Un año y medio después, el sueño que debía de haberse convertido en realidad, acabó transformándose en tristeza. La banda empezó a desestabilizarse, a tener problemas tanto internos como externos y poseer miembros que no conocían de antemano y que hacían totalmente lo contrario del propósito que tenían, quizá causado por el hecho de la poca reestricción del acceso a esta, ya que después de todo se unía todo aquel que quisiera ayudar. La mala reputación llegó en seguida, y fueron tachados por las demás bandas menores como de peligrosos y violentos sin motivo. Pero lo peor estuvo por llegar. La fábrica abandonada en donde solían reunirse se incendió. Si hubiera sido solo eso no hubiera pasado nada, pero Nicholas estaba dentro, y con él, sueños, esperanzas y risas, se calcinaron. Nadie supo como paso realmente, pero la policía concluyó en un fallo eléctrico de la instalación con la que contaba la vieja fábrica.

Algunos simplemente lo aceptaron, otros no sabían que pensar, y otros pocos más rechazaron totalmente eso.

Desde ese entonces, hace ya dos años, los otros dos fundadores, líderes de la banda original se separaron, culpandose mutuamente de la muerte de su amigo. Quizá si alguno de ellos hubiese estado allí, podrían haber evitado eso. Ya no existían los BlueSkies, y realmente nunca volverían a existir. Sin embargo, uno de ellos no permitió que esa mala reputación perdurase con el nombre, ni su esencia, ni dejar atrás todo lo que habían creado junto a Nicholas, así que hace ya un año y medio tomó el mando de lo que quedó de la antigua banda, convirtiéndola en los NeonBlueSkies. La otra líder, que había decidido no tener nada que ver con aquello, quiso dejar atrás el sueño de Nicholas, y molesta de que su amigo, aún abandonando el cometido de la banda original no quisiese dejar desaparecer el nombre de los BlueSkies, creó al mismo tiempo los ElectricRedWires con los pocos miembros que le habían seguido aún así.

Así fue como nació el enfrentamiento acérrimo de ambas bandas, y puede que ninguna de ellas descanse hasta que la otra desaparezca. Por recuerdos del pasado, rencor mutuo, no afrontar la realidad, o simplemente por la nueva territorialidad.

Por supuesto, la historia no acaba ahí. Si en el ambiente callejero no son suficiente esas constantes peleas entre los Neon y los Electric, la aparición de un asesino en serie tras el incidente del incendio, le ha añadido un toque más de confusión ¿Estará relacionado con aquello? Nadie lo sabe, hay quien ni quiere saber, mientras que otros piensan aprovechar y venderlo a las autoridades que lo buscan con tal de “obtener favores”. A raíz de eso, desde hace un año ha aparecido al parecer un grupo de carácter neutro llamado “La Liga 23” que se proclaman los defensores de la ciudad. Mientras, “El Titiritero” es una especie de leyenda urbana que se ha estado escuchando últimamente, a través de Internet; la existencia de un tipo que todo lo sabe, hasta la más mínima cosa que pase en la ciudad. Él lo sabrá. Y entre todo esto, y aunque parezca una tontería, la sensacionalista página web “Signal Boost” juega un papel muy importante en el tablero, si se quiere saber algo de lo que pasa en las calles realmente.

Bandas rivales juveniles, un asesino en serie, “El Titiritero”, una página llamada Signal Boost y una ciudad Pro-tecnológica.

Un puzzle de piezas inconexas que necesitan encajar, y Node Domain es donde está la respuesta.
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Node Domain
 
 


http://signalboost.foroac.org

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